
Licán-Ray, Orígenes
Licán-Ray del mapudungun “piedra florida” le debe su nombre a Licán-Ray Huenchuval de Loncopán, mujer mapuche viuda del Cacique Loncopán a quien el Estado expropió 80 hectáreas de tierra para otorgárselas a los nuevos habitantes del territorio, a modo de retribución se bautizó el pueblo con este significativo nombre, aquí es donde se funde la realidad con la mitología, ya que de esta mujer que habitó las tierras se desprende la leyenda tantas veces narrada de una joven mapuche prendada por un winka cuyo amor legendario nos conmueve hasta nuestros días, pero dicha historia la contaré más adelante.
Remitiéndonos a los orígenes del pueblo, no podemos dejar de mencionar a las familias que llegaron a este territorio a forjarlo, como también el asentamiento humano más cercano en el cerro Challupén, dónde se ha encontrado vestigios denominados cultura pitrén, de ahí provienen las familias Huichulef, Punulef y Coliñanco.
Don Rudecindo Ancalef según la estructura organizacional del pueblo Mapuche era el dueño de toda esta localidad, parte de Challupen, lo que es hoy Licán-Ray, Afunalhue y Cudico, otro de los dueños era Don Alberto Cayulef en Chesque quien era vecino del cacique Ancalef, pero quien habitaba este asentamiento más cercano al lago Calafquén era Don Felipe Manquel Curiqueo y familia cuñado del cacique Ancalef, quienes llegaron a finales de 1800, aproximadamente en 1890, provenientes de San José de la Mariquina, vinieron en busca de nuevas oportunidades, además porque acá en el cerro Challupén vivía su hermana, entonces Rudecindo le cedió los terrenos aledaños al lago Calafquén lo que hoy conocemos como pueblo de Licán-Ray.
Tras su fundación en febrero de 1944, en el Conservador de Bienes Raíces de Valdivia, el pueblo comenzó a prosperar, pero para llegar a ser el balneario reconocido en la zona lacustre que es hoy, deberá pasar mucha agua bajo el puente, su historia, la de su gente, desastres naturales y otros pasajes casi sobrenaturales, los iremos conociendo en este blog, cuya intención es correr el velo de la historia de este paraíso.
Por: Pamela Beatriz Roldán Troncoso
Bibliotecaria, Mediadora de la Lectura y Gestora Cultural
Autora del Libro: Licán-Ray, Orígenes, donde se ha inspirado esta breve crónica.
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